A veces la gente esta tan lejos o tan cerca que es imposible percatarse de ellos.
A veces no nos damos cuenta que todo lo que precisamos es un empujoncito para salir adelante de los problemas mas catastróficos...
A veces nos es imposible tirarnos a observar la belleza de la noche que nos envuelve.
A veces... solo a veces nos dejamos ganar para luego perder a lo grande.
A veces dejar de pensar... de recordar... de revivir... parece una tarea imposible... sobre todo si es lo que se quiere. Es como si los recuerdos tomaran vida propia e hicieran de uno lo que quisieran...
A veces es bueno cerrar los ojos y soñar despierto... dejarse llevar por las alas de la fantasía y ver en donde terminamos.
A veces el mundo parece sentarse sobre nosotros pero sin darse cuenta que somos tan pequeños que es incapaz de hacernos daño...
A veces! los amigos más sinceros son los peores amigos.. por supuesto que la mayoría de las veces... no lo son...
A veces los momentos solitarios son los mejores del día... y más si son de noche...
A veces todo vale... y a veces no...
A veces... la vida no es más que eso... un..." a veces..."
[WaGo] – porque a veces todo vuelve...
A veces...
El escape
Era de noche en la villa. El olor a rocío se había apoderado de toda la habitación. La luz de la luna pintaba de gris el pastizal del fondo de su hogar mientras los animales dormían. El frio de la noche se colaba por la ventana sin pedir permiso, helando el aire que respiraba pero sin inmutar en lo más mínimo aquel ritual de vida que llevaba ya varios años practicando.
Siempre había tenido esa debilidad por la noche. Pasada cierta hora era como si una voz interior la despertara de su más profundo sueño para contemplar el concierto de sombras y silencios que la noche traía consigo. Era un momento que ella se regalaba casi todos los días; era un momento en el cual ella era ella sin ninguna mascara y donde los únicos espectadores de su devoción eran las miles de estrellas que deambulaban por el cielo.
Lo más lindo de todo ese espectáculo era el final. Ese momento en que las sombras se alejan lentamente dándole lugar a los primeros rayos de sol. Rojo, naranja y amarillos son los colores que toma el escenario. El canto de los primeros pájaros y el olor a un nuevo día la encontraban, casi siempre, durmiendo profundamente.
Cuando se despertaba sentía una sensación de libertad y completitud que compensaba por lejos las horas de sueño perdidas. Era como si renaciera cada mañana solo para volver a morir por la noche... para luego resucitar de entre los sueños y, cobijada por la luz de luna, comenzar su ciclo nuevamente.
[WaGo]

