El baño






Yo soy una persona que disfruta bastante de la tranquilidad. Cosa no muy fácil de conseguir hoy en día. Sin lugar a dudas uno de los mejores lugares para desenchufarse de todo y obtener esa cuota de tranquilidad y quietud que todos necesitamos en algún momento del día, es el baño.

El baño es el principal aliado de toda persona sedienta de tranquilidad y calma. Además de efectuar en el todas nuestras necesidades básicas, nos proporciona un lugar de reflexión sin igual. ¿A dónde vamos cuando estamos sumamente estresados en el trabajo y necesitamos un momento fuera de toda esa locura? ¡Al baño! A lavarnos la cara para despertarnos, a sentarnos a fumar ese cigarrito que no nos dejan fumar en otro lado, a desahogarnos todas las rabias e injusticias de nuestros superiores o simplemente a sentarnos en el wáter a mirar el techo esperando que los minutos pasen.

El baño es sin lugar a dudas el lugar donde surgen las mejores ideas, donde cada pensamiento se pone en su lugar para darnos la visión justa de una situación. Quien no se ha llevado una guitarra y a compuesto la canción de su vida (al menos para uno). Quien no se ha puesto a escribir el mejo best seller de todos los tiempos o a ideado un plan para ser millonario (el cual por supuesto se desvanece apenas salimos de el). Sin lugar a dudas el baño es LA habitación. Si todas las habitaciones fuesen un dios griego el baño seria Zeus.

El baño es el aliado incondicional de todas nuestras aventuras. ¿Cuándo nos pasamos con el alcohol, a quien vamos a abrazar para deshacernos de todo ese OH que se ha colado en nuestro cuerpo? ¡Al wáter! ¿Y dónde está el wáter? En el baño.
Cuando comemos como si mañana se fuese a terminar el mundo ¿A dónde vamos a evacuar todo lo que hemos metido de más en nuestro organismo? Si, si, en el wáter!
Y a pesar de todas nuestras aberraciones y maltratos hacia él, el baño siempre nos recibe con las puertas abiertas, dispuesto a ser torturado por cualquiera de nosotros.

Los baños no distinguen entre dueños, amigos o conocidos. Tampoco distinguen religiones, razas o sociedades. Pare ellos todos somos iguales y están dispuestos a darnos una mano en todo momento. No importa quién entre en ellos, los baños enseguida ponen a nuestra disposición todas sus bondades para que nosotros las usemos a nuestra voluntad (que muchas veces pueden ser muy bizarras).

Seguramente después de leer este texto comenzaras a tratar un poco mejor a nuestro fiel amigo. Dejaras de ensuciar sus paredes con tus desechos, no le escribirás aberraciones como “Chico blanco de carne firme busca #!@?! enorme” o “Cubano desesperado busca joven de cualquier sexo para saciar necesidades” (cabe destacar que estas las he visto en las paredes de los baños de nuestra ciudad).

Solo espero que este humilde mensaje te haga reflexionar y comiences a tratarlo como se merece. Solo recuerda él está ahí para darte una mano. Úsalo pero no abuses de él.







[WaGo] - Incursionando en otro tipo de literatura =)

Posted at en 9:14 on martes, 23 de diciembre de 2008 by | 0 comentarios   | Filed under:

La leyenda de los sueños






Era una silenciosa noche de noviembre, miles de estrellas brillaban en lo alto del cielo.
El cantar de los grillos del bosque bañaba la habitación con una dulce melodía mientras la luna iluminaba tenuemente el cuarto donde ella dormía.

Las pequeñas sombras de sus peluches y muñecas danzaban al compás de las cortinas mientras el viejo cucú de pared marcaba mas de media noche. De pronto una pequeña pero muy bien cuidada maquina de madera (similar a un antiguo reloj de pie) deja caer una brillante y pequeña bolita de nácar por una canaleta en espiral que se enroscaba a su pie. Al llegar al final golpea un sofisticado pero rudimentario sistema de engranajes y resortes que hacen que ésta brille intensamente produciendo un tenue sonido.
Pocos segundos mas tarde el soplar del viendo deja su lugar a una quietud mágica.
La pequeña niña que allí dormía se mueve suavemente en su cama y, unos suspiros después, la quietud reina en toda la casa... en todo el pueblo.

Esa antigua maquina estuvo en la familia desde hace ya varias generaciones le contó una vez su abuelo. Según cuenta la leyenda una de las perlas de nácar (mejor conocida como lagrimas de ángel) caen desde el cielo a través del ojo de ángel, un delicado repujado en bronce y oro que pose en la parte de arriba del sistema. Cuando esta llega a la base de la pasarela brillando potentemente indicando que un sueño puro se encuentra a su alrededor.







[WaGo]

Posted at en 9:12 on by | 0 comentarios   | Filed under:

Compañera de rutas






Tomo su guitarra y comenzó a acariciar las cuerdas de su compañera de ruta. Miles de estrellas dibujaban en su imaginación las llamas de los encendedores de una multitud.
Las primeras notas comenzaron a flotar a su alrededor mientras las llamas de la hoguera bailaban al compás de su melodía. Una desgastada pero firme voz comenzó a resonar entre los árboles.

Las horas pasaban y su único reconocimiento venia de unos perros que se habían acercado al fuego. Solo en la inmensidad de la noche cantaba alto para que nadie pudiera escucharlo.
Tocaba una canción detrás de la otra, como si le temiera al silencio, mientras el humo se estiraba por tocar aquella brillante estrella en lo alto del firmamento.

Todos dormían a su alrededor, los animales, los arboles, las estrellas y hasta la noche se había dejado llevar por su dulce melodía. Una amarga melancolía se había apoderado de él.

Varias horas habían pasado desde que se había quedado dormido. El sol comenzaba a asomarse lenta y tímidamente. Los pájaros lo recibían con entusiasmo entonando sus mas bellas melodías. Al ver aquella inmensa estrella asomarse por el horizonte sonrió, tomo su guitarra y la guardo junto a los demás cachivaches que traía. Observo como los perros que lo habían acompañado toda la noche lo observaban sin moverse de su lugar. Se despidió de ellos con la vista y retomo su camino…







[WaGo]

Posted at en 15:08 on lunes, 22 de diciembre de 2008 by | 0 comentarios   | Filed under:

Llaves y compuertas






Hacía tiempo que se había olvidado de aquella sensación. Esa sensación que se tiene cuando se está delante de algo sagrado.
Lo que más le llamaba la atención es pensar en “todo eso” que queda guardado en alguna parte de nuestro corazón para ser llamado apenas se necesite. Decía que había “llaves” que abren esa compuertita en nuestra alma y que hace que salgan todos los impulsos necesarios para que nosotros revivamos momentos que pensamos haber olvidado.

Hoy pienso que tiene razón, pero que no solamente se aplica a las cosas que a uno le son “sagradas” sino con cualquier objeto, olor o sonido que nos haga recordar un momento anterior. Es como si tuviésemos la cualidad de viajar en el tiempo pero manteniendo nuestro cuerpo actual. Todas las piezas se juntan para que nos ubiquemos en nuestro cuerpo varios años atrás; pero sabiendo que no estamos allí.
Realmente es una sensación maravillosa. Te puede hacer reír o llorar, pero por sobre todo… te puede hacer cambiar el rumbo de tus decisiones… y, por lo tanto, de tu vida.

También decía que somos una de las maquinas más increíbles que conoce. Que nada se compara con nosotros, sin importar el tiempo en que nos ubiquemos y el avance tecnológico que tengamos en ese momento.
Decía que no hay computadora más grande que nosotros mismos, que no hay procesador más avanzado que nuestro cerebro. También decía que teníamos un disco duro infinito (el cual sería nuestro corazón) y en el que guardamos todos los momentos de nuestra vida.
Decía que tenemos una cantidad de memoria muy superior al de la mejor computadora y que no hay tarjetas de video o sonido que se comparen con nuestros ojos y oídos.
Pero por sobre todo – decía – tenemos la cualidad de elegir quien queremos ser y como gobernar nuestra propia existencia (a diferencia de todos los equipos que jamás nunca se crearan).

Me acuerdo que me parecía una idea increíble, un poco loca, pero increíble. Me parecía maravilloso como nos comparaba con una maquina (tan maravilloso me parecía que le reprochaba que nos comparara con un PC).
También recuerdo que imaginaba como seria si algún día si hubiese alguna máquina capaz de tener las mismas cualidades que nosotros. Recuerdo que filosofaba acerca de si esos “equipos” tan sofisticados deberían ser considerados maquinas.

Me acuerdo que se maravillaba pensando en las similitudes que tenemos con las cosas. Decía que tiene mucho sentido esta “similitud” entre las maquinas y nosotros dado que nuestras ideas (creaciones) tienen que salir de algún lado y que mejor que de nosotros mismos.

Recuerdo que también decía que si bien tenemos mucho mejores “componentes” que los PC también tenemos mucho “mejores” problemas que los PC. Nuestros virus no se solucionan siempre con un antivirus o cambiando algunas piezas (aunque a veces si). Recuerdo que me comentaba que, al igual que algunos virus pueden borrar todo un disco duro o inutilizar una memoria, también hay enfermedades que hacen precisamente lo mismo y que una de las mejores soluciones (o prevenciones) era mantenerse “al día” dado que, de otra manera,
nos volveríamos obsoletos (al menos ante los ojos de los “nuevos”).

Es cierto, esto de las “compuertas” y de las “llaves” es algo maravilloso. Hoy me gustaría preguntarle que parte de un PC vendría a ser la imaginación, el humor, las ideas. Como se representa en un equipo el odio, la ironía, el amor…
Si bien creo saber que me respondería, igual me gustaría preguntarle…



Y si, esto de las “compuertas” y de las “llaves” es algo maravilloso.







[WaGo]

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¿Que queda?






Todo cambia hoy en día y, realmente, no se que lo ha hecho para mejorar. El correo se cambio por el sms, el caballo por los motores a combustión, la charla por el chat… y asi podemos seguir todo el día. Lo mismo pasa con los valores. Hoy en día no se si queda alguien con dignidad, amor propio o moral.
Lo peor es que se ve todos los días y nadie hace nada al respecto. Las más jóvenes apenas saben como se llaman pero sí que vaquero le queda más apretado. ¿Y todo para qué? Para conquistar a un joven que, al igual que ella, no tiene nada mas en la cabeza que un hopo ridículo que hace que las chicas de jean apretado se derritan por ellos.

Hoy en día el programa más popular en la televisión es “Bailando por un sueño” y todos (jóvenes y no tan jóvenes) saben quien se fue o quien se quedo, pero no que es lo que tienen que hacer hoy en el trabajo.

Todo este filosofar viene de la mano con una charla que tuve ayer con un joven compañero de trabajo. En este caso la persona tenía problemas con el correo por lo que tuve que bajar a intentar solucionarlo. Mientras estaba ahí viendo el motivo del problema el compañero en cuestión tiene la brillante idea de arrancar una “conversación” con preguntas del tipo: “¿Che, tocando en una banda te ganas todas las minas, no?” o “¿Vos que conoces; cuales son los boliches que hay mas levante?”. Por supuesto mis respuestas fueron todo lo contrario a lo que él esperaba escuchar. Incluso creo que se molesto cuando le dije que no sabía en qué boliches había más levante. Una respuesta del tipo: “dale che, compartí que hay para todos…” fue lo que me hizo tratar por todos los medios de terminar la conversación.

Al ver que el dialogo se posaba solo en su cancha decidió irse a charlar con un “igual” y dejarme tranquilo antes que algún poco cortes comentario salga de mi boca.
Por supuesto se pusieron a charlar de el programa arriba mencionado mientras intercambiaban ringtones a través del blutú (no no, no es mas bluetooth , ahora se llama así).
Intentos de charla como: “Viste que echaron a Fulanita de tal” y respuestas del tipo “Andaaaaa, si fue la que mejor bailo ayer!” me daban ganas de salir corriendo a tirarme bajo el próximo 121 que pasara.

Ojo, que no se me mal interprete, no tengo nada en contra del programa (aunque no voy a negar que no me gusta para nada) pero si contra la simplicidad de los jóvenes de hoy en día.
El programa no es otra cosa que la creación de alguien que entiende la simplicidad del mundo moderno y la manera de ganar plata con ello.

En fin, solo espero que dentro de algunos años estos muchachos no estén al mando de este país (si es que todavía existe como tal) y que programas como “Bailando por un sueño” o “Rockstar” sean de una vez por todas erradicados de la televisión.







[WaGo]

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Mi ventana






Mi ventana tiene algo en particular que me encanta. Puede ser el silencio que se tiene al abrirla o la perspectiva que te da la vista desde ella. No sé bien que es pero cada vez que la abro una sensación de tranquilidad se apodera de mí. Si a ella le sumamos la capacidad de mostrarte uno de los milagros más bellos de la naturaleza obtendremos una ecuación cuyo resultado es siempre de mi conveniencia.

Mi ventana es definitivamente la parte de la casa que más me gusta y uno de los lugares en los cuales paso más tiempo.
Si miro a la izquierda veo las ventanas de otro edificio. Es increíble como a través de ellas se puede entender bastante la vida de las personas que viven en su interior. A la derecha se ven las copas de los árboles del parque. Es maravilloso ver como danzan al compas del viento en un día lluvioso. Abajo se ve a los niños jugar en el parque, sanos y vigorosos corren de un lado a otro disfrutando de cada momento, como si supieran que no va a ver otro igual.

A lo lejos se ve el mar de la costa montevideana. Sin lugar a duda una de las mejores características de mi ventana. En las mañanas no hay nada igual a la salida del sol sobre el mar. El reflejo de su luz sobre el agua junto con los primeros veleros y gaviotas fugitivas forman un espectáculo sin precedentes. En la noche la puesta de sol y las primeras luces de la ciudad junto con la partida de los primeros buques turísticos convergen en una fiesta donde la vida es el principal protagonista.

Mi ventana es de madera de roble y esta barnizada a color natural. Su amplia veneciana de cuatro hojas hasta el piso abren hacia adentro dejando al descubierto una baranda de hierro de algo más de un metro de altura. Por sobre ella cuelga una vieja cortina celeste cuyos animales estampados hacen alusión a la diversidad de vidas que me muestra a cada momento. Sus gruesos vidrios me alejan del mundo y me protegen del frio exterior cuando lo deseo. En ellos hay pegados algunos viejos adhesivos que le dan un colorido particular.

Mi ventana es la mejor parte de toda la casa. Cuando yo no estoy otros aprovechan las virtudes de ella. Tanto el gato como el perro se sientan a disfrutar de su vista como lo harían dos buenos amigos.
Muchos de los más hermosos momentos de mi vida se dieron junto a esa ventana. El que más recuerdo es aquel en el cual pasamos toda la tarde con los pies colgando al vacio mientras las más variadas charlas se daban lugar ante la atenta mirada del vespertino sol de primavera.

Por mi ventana veo el mundo a mi manera y me muestro a él tal cual soy. A través de mi ventana me siento vivo junto a todas las personas que quiero y no hay dinero que hoy o mañana puedan apartarme de ella.







[WaGo]

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Fragmento de "La vida de un vagabundo"






Harry se despertó en su cama con resaca. Una resaca horrible.

-Mierda -dijo en voz baja.

Había un pequeño lavabo en la habitación. Harry se levantó, alivió su estómago en el lavabo que después aclaró con agua del grifo, metió la cabeza debajo y bebió un poco de agua. Después se mojó la cara y se la secó con la camiseta que llevaba puesta.
Era el año 1943.

Harry cogió algunas prendas del suelo y comenzó a vestirse lentamente. Las persianas estaban echadas y todo estaba oscuro menos los lugares donde el sol se colaba por los trozos rotos de la persiana. Había dos ventanas. Un sitio distinguido.
Salió pasillo adelante rumbo al retrete, cerró la puerta con llave y se sentó. Era increíble que aún pudiese defecar. No había comido desde hacía varios días.
Dios mío, pensó, la gente tiene intestinos, boca, pulmones, orejas, ombligo, órganos sexuales y… pelo, poros, lengua, a veces dientes, y todo lo demás…, uñas, pestañas, dedos de los pies, rodillas, estómago… Había algo muy fastidioso en todo eso. ¿Por qué nadie se quejaba? Harry acabó con el áspero papel higiénico de la pensión. Seguro que las caseras se limpiaban con algo mejor. Todas aquellas caseras tan religiosas, con maridos muertos hace tiempo.
Se subió los pantalones, tiró de la cadena, salió de allí, bajó la escalera de la pensión y salió a la calle.

Eran las 11 de la mañana. Se dirigió hacia el sur. La resaca era brutal, pero no le importaba. Eso significaba que había estado en algún otro lugar, algún sitio bueno. Mientras iba andando encontró medio cigarrillo en el bolsillo de la camisa. Se detuvo, miró el extremo negro y aplastado, buscó una cerilla y luego intentó encenderlo. La llama no prendía. Siguió intentándolo. Después de la cuarta cerilla, que le quemó los dedos, consiguió dar una calada. Sintió náuseas, luego tosió. Notó que su estómago se estremecía. Un coche se acercó lentamente. Estaba ocupado por cuatro muchachos jóvenes.

-¡EH, TÚ, VEJESTORIO! ¡MUÉRETE! -gritó uno de ellos a Harry.

Los otros se rieron. Después se fueron.

El cigarrillo de Harry seguía encendido. Dio otra calada. Brotó una bocanada de humo azul. Le gustaba aquella bocanada de humo azul. Caminaba bajo el calor del sol pensando: “Voy andando y fumando un cigarrillo.”
Harry caminó hasta llegar al parque que había frente a la biblioteca.
Seguía chupando el cigarrillo. Entonces la colilla le quemó los dedos y la tiró a regañadientes. Entró en el parque y anduvo hasta encontrar un sitio entre una estatua y unos arbustos. Era una estatua de Beethoven. Y Beethoven estaba andando, con la cabeza gacha, las manos entrelazadas a la espalda, obviamente pensando en algo.

Harry se agachó y se tumbó sobre la hierba. La hierba recién cortada picaba bastante. Estaba puntiaguda, afilada, pero tenía un aroma agradable y limpio. El aroma de la paz.
Insectos diminutos comenzaron a pulular alrededor de su cara en círculos irregulares, cruzándose unos con otros pero sin chocar jamás. Apenas eran unas partículas, pero eran unas partículas a la búsqueda de algo.
Harry levantó la mirada, a través de las partículas, hacia el cielo. El cielo estaba azul y endemoniadamente alto. Harry siguió mirando hacia arriba, al cielo, intentando sacar algo en claro. Pero Harry no sacó nada en claro. Ninguna sensación de eternidad, ni de Dios, ni siquiera del diablo. Pero uno tiene que encontrar primero a Dios para encontrar al diablo. Van en ese orden.

A Harry no le gustaban los pensamientos profundos. Los pensamientos profundos podían conducir a errores profundos.
Después pensó un poco en el suicidio. Tranquilamente. Como la mayoría de los hombres piensa en comprarse un par de zapatos nuevos. El problema principal del suicidio es la idea de que podría ser el comienzo de algo peor. Lo que él realmente necesitaba era una botella de cerveza helada, con la etiqueta un poco mojada y esas gotas frías tan hermosas sobre la superficie del vaso.
Harry comenzó a dormitar…, a ser despertado por el sonido de voces. Las voces de colegialas muy jóvenes. Se reían con risillas bobas.

-¡Ohh, mirad!
-¡Está dormido!
-¿Le despertamos?

Harry entreabrió un poco los ojos bajo el sol, espiándolas a través de las pestañas. No estaba seguro de cuántas eran, pero vio sus vestidos llenos de colores: amarillos y rojos y verdes y azules.

-¡Mirad, es precioso!

Soltaron unas risillas bobas, se rieron abiertamente, salieron corriendo.
Harry volvió a cerrar los ojos.
¿Qué había sido aquello?
Nunca le había pasado nada tan deliciosamente refrescante. Le habían llamado “precioso”. ¡Qué amabilidad!



Fragmento de "La vida de un vagabundo"

Charles Bukowski







[WaGo]

Posted at en 14:44 on by | 0 comentarios   | Filed under:







... Tomo la caja y, previo soplar el polvo que había en su tapa, la abrió. En su interior habían varios cachivaches de su juventud: una púa, un juego de cuerdas, algunas hojas escritas y otras cosas que ni el recordaba. Escudriño la caja rápidamente hasta que su vista se poso sobre un desgastado casette que se escondía del tiempo debajo de un cuaderno. En su negra portada solo se divisaba una mira roja en el ángulo superior y las iniciales “BC” en el ángulo opuesto.
Lo tomo entre sus manos y se estremeció; una horda de recuerdos invadió su viejo corazón.
Su nieto, que lo miraba atentamente, noto el cambio en su mirada y, movido por la curiosidad, le pregunto:
"¿Qué es eso, abu?"
Al principio no respondió, estaba absorto en un mar de recuerdos y sensaciones que su corazón había guardaba desde su juventud. De pronto voltea hacia él y, sin pensarlo, le responde:
"Es un casette de música que el abuelo escuchaba de joven..."
Una lágrima de nostalgia corría fugitiva por su mejilla sin que él lo notase...
"¿Porque lloras abuelo, Estas triste?" Pregunta confundido el niño.
Él sonríe mientras se limpia las lagrimas y le responde:
"No, solo estoy emocionado, es que me trae muy lindos recuerdos... Verás, esta banda era una banda como pocas, no sé bien que era pero tenía algo especial..."
El pequeño lo mira aun mas confundido. El hombre sonríe y lo acaricia lentamente mientras guarda cuidadosamente aquella llave al pasado de vuelta en su caja...







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Lo que se puede






No se puede llevar encima un cigarrillo de marihuana para fumar, es ilegal. Se puede llevar encima un arma para matar, es legal.

No se puede bañar desnudo en el río. Se puede instalar una fábrica que contamine un río.

No se puede abrir un hueco de luz en ciertas paredes, no se puede querer tener un rayo de sol en un departamento oscuro, es una ventana ilegal. Se puede bombardear a un pueblo, destruir sus edificios, derrumbar sus paredes, sus ventanas, su luz.

No puede adoptar un hijo una pareja homosexual, es anormal. Se pueden las guerras; matar seres humanos es normal.

No se puede fumar en un bar, lo exigimos la mayoría para cuidar el aire, que es de todos. Se puede talar un bosque, que es de todos, no exigimos cuidar el aire.

No puede decidir una mujer sobre su propio cuerpo qué hacer con un embarazo no deseado, es ilegal para la justicia humana, y para la justicia divina el peor de los pecados. Se pudo decidir quemar seres humanos en la hoguera, era aceptable para la justicia humana, y para la justicia divina, un trámite.

No se puede residir en el país que uno quiere cuando en el suyo lo expulsa la miseria.

Se puede invadir países, bloquear países, colonizar, reinar, embargar los destinos de un pueblo.

Se puede torturar aunque no se pueda.

Se puede explotar seres humanos aunque no se pueda.

Se puede sobornar aunque no se pueda.

Se puede comprar todo, vender todo, aun lo que nunca debería haber sido puesto en venta.

Se puede matar, incluso salvajemente, aunque no se pueda.

Se puede lavar dinero aunque no se pueda.

Se puede ser intocable por ser un poderoso narcotraficante, aunque no se pueda.

No se puede tener una planta de marihuana en el jardín para consumo personal.

Se puede tener una planta en donde se fabrican armas para matar seres humanos.

No se puede ingresar en zapatillas.

Se puede robar con guantes blancos.

No se puede portar rostro.

Se puede no tener cara, no dar la cara, dar vuelta la cara.

No se pueden transgredir las normas vigentes.

Se pueden aceptar las medidas que sólo benefician a unos pocos, las reglas que dejan afuera a una gran mayoría.

No se puede si no es pagando.

Se puede cobrar de más.

No se pueden decir malas palabras.

Se puede la pena de muerte.

No se pueden cambiar las cosas.

No se puede soñar con ciertas cosas.

No se puede evitar que exista la pobreza.

No se puede vivir del amor.

No se puede pasar.

No se puede permanecer.

No se puede decir.

No se puede arreglar.

No se va a poder.

No se puede.







Mex Urtizberea







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Filosofias






Hace muchos años atrás recuerdo que era incapaz de distinguir entre la hipocresía y la sinceridad, entre la avaricia y la necesidad, entre la mentira y la verdad... porque en aquellos días todo era sincero ante mis ojos, todo era necesario... todo era verdad...
Con el paso del tiempo me fui dando cuenta que no todo era como te lo pintaban, que hay "hombres" que a veces se inventan una realidad alternativa según su conveniencia... y que a eso se lo llama "Mentir". Luego aprendí que hay gente que siente una cosa y transmite otra y que a esas personas se les llamaba "Hipócritas".

Con el tiempo fui comprendiendo la diferencia, quizás porque sin darme cuenta estaba expuesto a ellas día a día. Notaba como muchas de las personas que me rodeaban conocían muy bien la diferencia. Sentí que para vivir aquí tendría que aprender a "Mentir", a decir cosas que no eran verdad para poder ganarme un lugar en el mundo.

Me esforcé como nadie para poder lograrlo, quería ser respetado, quería que me admiraran, quería que la gente me tuviese envidia. Pero para ello tendría que aprender a ser un Hipócrita y un mentiroso. Varias veces me pregunte porque? Porque la gente no me admiraba tal y como era si siempre había dicho la verdad, si siempre había sido sincero, si nunca había mentido... pero nunca llegue a armar una respuesta convincente.

Comencé practicando con pequeñas cosas. Mentía cuando decía que había tomado toda la sopa, que con mucho cariño mi madre había hecho para mí. Mentía cuando decía que había tomado todo el desayuno, que con tanto amor mi viejo me había preparado. Mentía cuando les decía que ya había hecho todas mis tareas cuanto había hecho solo una parte y dejado la otra para copiársela a alguno de mis compañeros.
Con el tiempo mis habilidades fueron creciendo. Comencé a mentir cuando decía que me gustaba ir al dentista, que me gustaba ir al médico.
La gente adulta me admiraba "tan chiquito y tan valiente", los de mi edad me veneraban "no siente dolor!".

Los años habían pasado y me di cuenta que en este mundo mentir se había hecho parte de la vida de todos. Descubrí que habían "mentiritas piadosas" que si bien no son otra cosa más que una vil mentira, eran bien vistas entre la gente... son mentiras para no "lastimar" a los demás. Lo que nunca entendí de ellas es para que existían? Si no querías lastimar a los demás porque hacer lo que no debes? para luego tener que inventar una mentirita piadosa? Definitivamente no tenía mucho sentido.

Descubrí que las mentiras tenían grados: las mentiras de los adultos eran mucho más graves que la de los niños. Descubrí que familias enteras se rompían por las mentiras, que mucha gente sufría y que otros tantos morían por creer en cosas que no son ciertas.
Me entere que la TV miente (y mucho), me entere que las maestras mienten, que los profesores mienten, que los jefes mienten pero que sobre todo los amigos mienten.
También descubrí que los que más mentían eran unas personas que ganaban mucho y que eran algo así como los jefes de los países (los grandes los llaman políticos).

Los años siguieron pasando y veía como mis amigos, ya adolescentes, también habían aprendido a mentir. Veía como les decían a sus novias que las amaban frente a todos cuando yo sabía que no era cierto. Que estaban con alguien hoy y con otra mañana (o con las dos a la vez).
Para ese momento ya me estaba resultando algo odioso esto de ser un Mentiroso. Estaba cansado de no decir .

Un buen día me levante y decidí que esto de mentir me había colmando, que no quería vivir de esta manera: engañando a todos los que quería... engañándome incluso a mi mismo!
Decidí que a partir de hoy iba a decir la verdad no importaba cuan fea ésta fuese. Creía fervientemente que era la mejor manera de vivir y que no hay mentira, por más pequeña que esta sea, mejor que la verdad en su más puro sentido.

Recuerdo que al principio fue muy duro. Muchos "amigos" habían dejado de darse conmigo por mi nueva filosofía. Que muchas chicas que me parecían interesantes, habían empezado a alejarse de mi. Comencé a sentirme muy triste y solo, entendí que no se podía vivir en este mundo si no se mentía, pero de igual manera me mantuve firme.
A donde fuese, escuchaba mentiras: "Ud. Necesita estos championes", "usted no puede vivir sin esta remera..." pero los que más me dolían eran los falsos "te quiero".

Estuve mucho tiempo solo, rodeado por la tristeza y la soledad. Hasta que descubrí, casi sin querer, que había otra gente que pensaba como yo, pero que eran muy pocos y muy difíciles de encontrar. Hice cuanto pude por encontrarlos, solo quería charlar con ellos, saber cómo les estaba yendo con su tarea, como habían podido lidiar con la vida tomando tal postura.
A medida que el tiempo pasaba me di cuenta que era más difícil de lo que me imagine y que mi búsqueda (ya durante años) debía llegar a su final.







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Carta de despedida (Kurt Cobain)







To Boddah

Speaking from the tongue of an experienced simpleton who obviously would rather be an emasculated, infantile complain-ee. This note should be pretty easy to understand.

All the warnings from the punk rock 101 courses over the years, since my first introduction to the, shall we say, ethics involved with independence and the embracement of your community has proven to be very true. I haven't felt the excitement of listening to as well as creating music along with reading and writing for too many years now. I feel guity beyond words about these things.

For example when we're back stage and the lights go out and the manic roar of the crowds begins., it doesn't affect me the way in which it did for Freddie Mercury, who seemed to love, relish in the the love and adoration from the crowd which is something I totally admire and envy. The fact is, I can't fool you, any one of you. It simply isn't fair to you or me. The worst crime I can think of would be to rip people off by faking it and pretending as if I'm having 100% fun. Sometimes I feel as if I should have a punch-in time clock before I walk out on stage. I've tried everything within my power to appreciate it (and I do,God, believe me I do, but it's not enough). I appreciate the fact that I and we have affected and entertained a lot of people. It must be one of those narcissists who only appreciate things when they're gone. I'm too sensitive. I need to be slightly numb in order to regain the enthusiasms I once had as a child.

On our last 3 tours, I've had a much better appreciation for all the people I've known personally, and as fans of our music, but I still can't get over the frustration, the guilt and empathy I have for everyone. There's good in all of us and I think I simply love people too much, so much that it makes me feel too fucking sad. The sad little, sensitive, unappreciative, Pisces, Jesus man. Why don't you just enjoy it? I don't know!

I have a goddess of a wife who sweats ambition and empathy and a daughter who reminds me too much of what i used to be, full of love and joy, kissing every person she meets because everyone is good and will do her no harm. And that terrifies me to the point to where I can barely function. I can't stand the thought of Frances becoming the miserable, self-destructive, death rocker that I've become.

I have it good, very good, and I'm grateful, but since the age of seven, I've become hateful towards all humans in general. Only because it seems so easy for people to get along that have empathy. Only because I love and feel sorry for people too much I guess.

Thank you all from the pit of my burning, nauseous stomach for your letters and concern during the past years. I'm too much of an erratic, moody baby! I don't have the passion anymore, and so remember, it's better to burn out than to fade away.

Peace, love, empathy.
Kurt Cobain

Frances and Courtney, I'll be at your alter.
Please keep going Courtney, for Frances.
For her life, which will be so much happier without me.

I LOVE YOU, I LOVE YOU!

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La despedida






Los primeros rayos de sol se escurrían por la veneciana de su ventana cuando él abrió los ojos. Bostezo, se desperezo y se rascó hasta que una sensación de extrema soledad lo invadió de pies a cabeza.
Hacía tiempo ya que esa sensación lo visitaba y siempre lo hacía sentarse abatido, con la vista perdida en el tiempo y un amargo gusto a viejo en la boca.
"El tiempo no es amigo de nadie y pasa para todos por igual", decía una pequeña vocecita en su cabeza. El ya estaba pisando los 30 y, si bien sabia que todavía era joven con relación a la vida, también sabía que ya no era un "joven" sino un adulto. "Como duele crecer", pensó para sí mientras observaba como sus gastados pies se introducían en unas alpargatas que le eran extrañas (a pesar de acompañar sus pasos hace ya varios años).
Se paro y comenzó a vestirse para ir a trabajar. Ya eran varios los rayos de sol que se colaban por la ventana, por lo qué decidió abrirla. Una cálida briza de verano le empapo el rosto de vitalidad borrando todo rasgo de esa desagradable sensación. El sol brillaba alto, rodeado de un celestisimo cielo. Unas pocas nubes se alejaban en dirección al norte y pensó: "Que lindo poder dejarte ahí arriba y ver cómo te alejas para siempre de mi". Un minuto de silencio transcurrió entre él y el mundo. Fue ahí donde se dio cuenta que no había más obstáculos que su propia voluntad por lo que tomo todo lo malo de su corazón y lo deposito sobre la nube más lejana. Durante varios minutos observo en silencio como las nubes se alejaban con su carga. Cuando dejo de verlas, lleno sus pulmones de aire y cerro la ventana. Tomo sus llaves y comenzó un nuevo día... o, mejor dicho, una nueva etapa...






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Tres






No fue casualidad que se encontrara sentado frente a la ventana, con la lapicera en la mano y un papel sobre su regazo, mirando atrás con los ojos cerrados y la cerveza reposando al costado de su silla... cual vieja compañera de desastres.

El saboreaba la luz de la luna con el alma, sin entender el porqué de su soledad.
Renglones vacios de sobriedad contemplaban las estrellas de su insomnio, mientras las agujas del reloj danzaban al compas del tiempo.

Viejo tonto! Resoplo el viento...
Deja ya de lamentar! No ves que ella nunca sabrá que tus vacios versos para ella son?
Cierra ya tus puertas... y con ellas las luces de tu corazón!






Cuentan que cuando un silencio aparecía entre dos personas era que pasaba un ángel que les robaba la voz... y hubo tal silencio el día que nos tocaba olvidar que desde entonces yo todavía no termine de callar.






Nunca sentiste que perdías el tiempo?
Nunca sentiste que no valía la pena?
Nunca sentiste unas incontenibles ganas de llorar?
Nunca miraste atrás con odio?
Nunca sentiste que a nadie le importa?






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Los zapatos







... abrió la puerta y los vio, colgados en una esquina, bien al fondo. Estaban amarillentos por la humedad, con los cordones empercudidos, pero con la misma vitalidad que ella los recordaba... en definitiva con la misma vida que tenían cuando los había dejado ahí hace mas de dos décadas.

Apenas los tomo entre sus manos fue como un retroceso en el tiempo... imágenes, rostros y momentos inundaron su cabeza. Medias sonrisas se pintaban en su rostro solo para morir en una expresión de seriedad... que daba paso a una sonrisa mas amplia...

Los tomo entre sus manos con el cuidado de una madre, miro a su alrededor y los guardo en la caja. Habían recorrido mucho caminos juntos, pero sabe que queda mucho mas por recorrer y que hoy tiene que hacer espacio en este viejo ropero...

Si bien es cierto que extraña su adolescencia también es cierto que anhela su futuro. Pensó para si, si algún día esa alma que llevaba en su vientre encontraría en la vida todo lo que ella encontró... pensó, si podría sentir lo que siente ella ahora al tener entre sus manos el diario de su vida transformado en recuerdos... pensó si algún día estaría sentada junto a ella limpiando este mismo ropero... pero por sobre todo pensó si seria feliz...

Sonrió profundamente...

sabe que va a ser así...






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La llamada







Nunca había imaginado que el pudiese ser tan obstinado. Había pasado horas frente a aquel aparato. Mirándolo, con rabia, por no entender cómo hacer lo que quería.
Cansado ya de apretar las mismas teclas apaga el ordenador abruptamente, toma su mate bajo el brazo y se levanta del escritorio con esa expresión repelente en su rostro.

Ella no dijo una sola palabra, sabe que cuando esta así es mejor no hablarle. Se dirigió a la cocina, tomo un plato del estante y lo cargo con unos bizcochos caseros que recién había sacado del horno. Luego lo acompaño afuera.
Cuando abrió la puerta lo vio sentado en el porche cebándose un mate. Debajo de su silla estaba, como siempre, Rufus, su fiel amigo, el cual ella corrió un poco para poder sentarse a su lado mientras lo convidaba con un bizcochito calentito.

El la miro con ternura pero con esa expresión de tristeza que hace que se le rompa el corazón. Ella lo tomo de la mano y lo acaricio silenciosamente a la luz del poniente sol de verano.

Había pasado ya un buen rato y, entre mate y mate, el sol había comenzado a esconderse. De pronto suena el teléfono, ambos voltean atentos. En sus ojos se leía un brillo esperanzador que ella bien reconocía. El sale apresurado hacia el insistente aparato, con el característico caminar que los años ponen sobre el cuerpo. Detrás de él, el perro, que también sale apresurado detrás de su amo.

"Hola..." dice con su desgastada pero notoriamente emocionada voz. "Hola papa..." se escucha del otro lado. Una lagrima silenciosa recorre su mejilla mientras sostiene con fuerza el tubo del teléfono. "Como estas hijo..." pregunta, mientras trata de disimular el nudo de la garganta... "bien, recién acabo de bajarme del avión...", el asienta con la cabeza como si del otro lado del tubo pudiesen verlo. Su esposa lo toma de la mano, sabe que pronto se quebrara en llanto..."te extraño hijo..." fue lo último que le dijo antes que ese nudo obstruyera todas sus palabras...








Porque a veces nos olvidamos que no hay dinero que compense el tener lejos a esas personas que amamos...






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Rebelde juventud






El estaba apoyado sobre la baranda, desganado, con esa expresión de desprecio hacia todo lo venerable... hacia todo lo conservador. Entre sus dedos mantenía un cigarro mal armado, amarillento, que luchaba contra la gravedad para no desprenderse de su mano.
Ella lo miraba desde aquel antiguo ventanal, escondida entre las herrumbradas rejas de hierro, mientras imaginaba las mil y un maneras de acercarse a el.

Ella sabia que posiblemente de una relación con el no saldría nada bueno, que vivían en distintos mundos y que no era viable para su familia.
Si bien ella no era una persona de alto estatus, había sido criada con respeto a todos esos valores que el, seguramente, ignoraba por completo.
De ella emanaba un futuro prometedor, éxito económico y una prometedora carrera, quizás dentro de la abogacía, según era el deseo de su madre, o economía, de acuerdo al deseo de su padre. En cambio de él no se esperaba nada, era un rebelde sin causa, un caso perdido de antemano y por el cual nadie daba un centavo.

Las horas seguían pasando, y el sol, cansado de ver esta silenciosa comedia entre ellos, comenzó a retirarse, dejando a su paso una anaranjada, casi roja, estela de luz sobre la puerta de aquel viejo liceo.
El seguía con la vista perdida en la nada, soñando despierto, mientras el humo de sus hiervas causaba ese efecto que el bien conocía.

Ella no había podido quitar la vista de aquel desalineado joven. Admiraba cada pequeña expresión de su inerte cuerpo. Contemplaba, desde lejos, el juguetear melancólico de sus dedos sobre el cuello imaginario de su guitarra. Movimiento que acompañaba con la cabeza, al mejor estilo "Newsted", mientras escuchaba ´Stairway to haven´ tocado por una de esas bandas locales que, seguramente, se desintegraría al cumplir la mayoría de edad cada uno de sus integrantes.






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‘Cos some time we forget…







"It was one of those days when it’s a minute away from snowing. And there’s this electricity in the air, you can almost hear it, right? And this bag was just dancing with me. Like a little kid begging me to play with it. For fifteen minutes. That’s the day I realized that there was this entire life behind things, and this incredibly benevolent force that wanted me to know there was no reason to be afraid. Ever." Then Ricky says, "Sometimes there’s so much beauty in the world I feel like I can’t take it…and my heart is going to cave in."






"I had always heard your entire life flashes in front of your eyes the second before you die. First of all, that one second isn’t a second at all. It stretches on forever, like an ocean of time. For me, it was lying on my back at Boy Scout camp, watching falling stars…and yellow leaves, from the maple trees that lined my street…or my grandmother’s hands, and the way her skin seemed like paper…and the first time I saw my cousin Tony’s brand new Firebird…and Janie…and Carolyn.
"I guess I could be pretty pissed off about what happened to me…but it’s hard to stay mad, when there’s so much beauty in the world. Sometimes I feel like I’m seeing it all at once, and it’s too much, my heart fills up like a balloon that’s about to burst. And then I remember to relax, and stop trying to hold onto it, and then it flows through me like rain and I can’t feel anything but gratitude for every single moment of my stupid little life. You have no idea what I’m talking about, I’m sure…But don’t worry…you will someday."






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Desert soul






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Lonely night beyond the window of her eyes... night that gently cover the rusty dagger that hold behind her back. Daggers dripping the venom in which her soul sank several years ago and with the one she has killed herself before have been born.

She never know how to said good bye... she never know how to hold a smile or how to give a hug. Now father-time has ruined her hearth and fulfilled the expectations of misery, leaving her alone in the desert of her own world.

A world surrounded by seas of blood, crowded by misplaced souls and whose raindrops became tears the same time it became to fall from the clouds.
A world in which life is no longer known as it is, a world in which happiness means to miss around and who only mean is to spread the desolation through words.

She keeps walking by the river of her voice. Black blood river that grow wide every step she makes. A black blood vein – cover by death hair – that run fast and wild, carrying fears and doubts.

The vain that took place within her chest makes the shelter in where she lies... her breath: her weapon - mind... waiting to grow – high and invisible to everybody else – to hurt every one who dare to love her...

Who dare to save her...



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Inconsciencia consiente







No hacia mas que golpearse la cabeza, estaba cansado, ella estaba por todos lados... en el súper, en el trabajo, en la cama, en el partido de los domingos... ya no quería saber mas nada.
Caminaba de un lado para el otro, como un loco, buscando la forma de deshacerse de ella, pero esa pequeña, uniforme y aguda vocecita en su cabeza no lo dejaba en paz. Lo endulzaba, lo agredía, lo acariciaba, lo reprendía... le decía con quien estar, que hacer... y que no.

Ya no daba mas, ya había pasado mas de un año desde que comenzó. Al principio todo era dulzura, cariño... no era mas que una rocola de bellas palabras, pero, con el tiempo, fue ampliando sus horizontes, fue mostrándole sus debilidades, y usándolas para sí, fue abriendo el camino que sigilosamente se había trazado y, no mucho tiempo después, ya había tomado el poder.

Pobre de él, ya no sabia que hacer, había probado todo... obedecerla, contradecirla, ignorarla, hasta había probado con píldoras, pero ella seguía ahí, uniforme, inalterable, inconfundible, penetrante... convincente.

Alcanzó a creer que era una enfermedad, y por si fuera poco, que era contagiosa. Lo notó hasta hace poco, cuando varios de sus amigos hablaban de ella, a sus espaldas. Creyó tenerla bajo control, pero era mas fuerte que él, trascendía sus limites, los multiplicaba y dividía a su antojo.
Nada podía hacer ya más que someterse a su voluntad. Era implacable, se propagaba como un virus, como un ciclón... destruyendo todo a su paso.

Cierto día sobrepaso el limite, y de que manera!, había llegado a su trabajo, invadió su correo, sus notas, su teléfono... ya había dejado de ser aquella pequeña voz en su cabeza que le machacaba, inextinguible, sutil y perspicazmente sus oídos. Ya había crecido, era parte de él, se alimentaba del aire que exhalaba y del tintinear nervioso de su párpado izquierdo.

Cansado llego a su casa, ella le pregunto donde había estado, que porque se había demorado, con quien había estado. Extremadamente agotado y confundido le respondió... le dijo que estaba cansado y que no tenia porque soportar sus desquiciadas acusaciones, que no había hecho otra cosa mas que trabajar.
Ella se enfadó, lo miro con desprecio y le dijo las mil y una. Él la miraba atónito, y lo comprendió enseguida. Una sonrisa triste e inconforme se dibujo en su enervado rostro. Ella seguía lanzando puñales de letras. Uno tras otro, como una maquina de lanzar pelotas de tenis, pero él parecía un fantasma, inerte y pasivo... no hacia mas que ponerle el pecho a las balas...
Ella tomó sus valijas y se marcho dejando atrás no mas que el estrepitoso y seco sonido de la puerta cerrándose a su espalda.

El nunca volvió a saber de ella, nunca una carta, una llamada, un mensaje... nada... nadie había vuelto a saber de ella... era como si se hubiese esfumado, como si la tierra la hubiese tragado para siempre. El tampoco hizo por buscarla... estaba mejor sin ella...

Y sin aquella tediosa vocecita en su cabeza...






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Fragmento de "El lobo estepario"







- Te diré hoy una cosa, algo que se hace tiempo, y tu también lo sabes ya, pero quizás no te lo has dicho a ti mismo todavía. Ahora te digo lo que sé acerca de ti y de mí y de nuestra suerte.
Tu, Harry, has sido un artista y un pensador, un hombre lleno de alegría y de optimismo, siempre tras la huella de lo grande y de lo eterno, nunca satisfecho con lo bonito y lo minúsculo, pero cuanto más te ha despertado la vida y te ha conducido hacia ti mismo, mas ha ido aumentando tu miseria y tanto mas hondamente te has sumido hasta el cuello en pesares, miedo y desesperanza, y todo lo que tu en otro tiempo has conocido, amado y venerado como hermoso y santo, toda tu antigua fe en los hombres y en nuestro alto destino, no ha podido ayudarte, ha perdido su valor y se ha hecho añicos. Tu fe ya no tenia aire para respirar. Y la asfixia es una muerte muy dura. ¿Es exacto, Harry? ¿Es ésta tu suerte?

Yo asentía y asentía.

- Tu llevabas dentro de ti una imagen de la vida, estabas dispuesto a hechos, a sufrimientos y sacrificios, y entonces fuiste notando poco a poco que el mundo no exigía de ti hecho alguno, ni sacrificios, ni nada de eso, que la vida no es una epopeya con figuras de héroes y cosas por el estilo, sino una buena habitación burguesa, en donde uno esta perfectamente satisfecho con la comida y la bebida, con el café y la calceta, con el juego de tarot y la música de la radio. Y el que ama y lleva dentro de sí lo otro, lo heroico y bello, la veneración de los grandes poetas y la veneración de los santos, ese es un necio y un Quijote. Bueno. ¡Y a mí me ha pasado exactamente lo mimo, amigo mío! Yo era una muchacha de buenas disposiciones y destinada a vivir con arreglo a un elevado modelo, a tener para conmigo grandes exigencias, a cumplir dignos cometidos. Podía tomar sobre mi un gran papel, ser la mujer de un rey, la querida de un revolucionario, la hermana de un genio, la madre de un mártir. Y la vida no me ha permitido mas que llegar a ser una cortesana de mediano buen gusto: ¡esto solo ya se ha hecho bastante difícil! Así me ha sucedido. Estuve una temporada inconsolable, y durante mucho tiempo busque en mi mismo la culpa. La vida, pensé, ha de tener razón siempre; y si la vida se burlaba de mis hermosos sueños, habrán sido necios mis sueños, decía yo, y no habrán tenido razón. Pero este pensamiento no servia de nada en absoluto. Y como yo tenia buenos ojos, y buenos oídos y era además un tanto curiosa, me fije con todo interés en la llamad vida, en mis vecinos y en mis amistades, poco más de medio centenera de personas y destinos, y entonces vi, Harry, que mis sueños habían tenido razón, mil veces razón, lo mismo que los tuyos. Pero la vida, la realidad, no la tenia. Que una mujer de mi especie no tuviera otra opción que envejecer pobre y absurdamente junto a una maquina de escribir, la servicio de un ganadineros, o casarse con uno de estos ganadineros por su posición, o si no, convertirse en una especie de meretriz, eso era tan poco justo como que un hombre como tu tenga, solitario, receloso y desesperado, que echar mano de la navaja de afeitar. En mi era la miseria quizás mas material y moral; en ti, más espiritual; la senda era la misma. ¿Crees que no soy capaz de comprender tu horror ante el fox-trot, tu repugnancia hacia los bares y los locales de baile, tu resistencia contra la música de jazz y todas estas cosas? Demasiado bien la comprendo, y lo mismo tu aversión a la política, tu tristeza por la palabrería y el irresponsable hacer que hacemos de los partidos y de la prensa, tu desesperación por la guerra, por la pasada y por la venidera, por la manera como hoy se piensa, se lee, se construye, se hace música, se celebran fiestas, se promueve la cultura. Tienes razón, lobo estepario, mil veces razón, y, sin embargo, has de sucumbir. Para este mundo sencillo de hoy, cómodo y satisfecho con tan poco, eres tu demasiado exigente y hambriento; el mundo te rechaza, tienes para el una dimensión de más.






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El juego







El sol brillaba en el parque mientras los niños, despreocupados, corrían y gritaban dando rienda suelta a su inmensurable imaginación.
En eso una bolita de papel pintada de negro y asegurada con cinta adhesiva cae a los pies de una de las personas del parque...

S: Hola...
N: Hola señor...
S: A que estas jugando?
N: A la guerra...
S: A la guerra?
N: Si...
S: Me parece bien...
N: Si… yo soy el jefe de la guerra, sabe?
S: Ahhh
N: Si... y tengo un ejercito también...
S: Un ejercito?
N: Si y vamos a matarlos a todos...
S: Por que?
N: Porque así es el juego...
S: Que juego?
N: La guerra!
S: mmm... la guerra no es un juego...
N: No?
S: Claro que no...
N: Por que?
S: Es difícil de explicar pero... anda que tus amiguitos te están esperando
N: No señor ya me aburrí de jugar a la guerra...
S: (Suspiro) …Ojala fuera así de fácil salirse de la guerra...
N: Usted estuvo en un guerra de verdad?
S: Si
N: Cuénteme señor...
S: Mejor no, quizás cuando seas mas grande...
N: Por que?
S: Porque si
N: Pero quiero saber!
S: Cuando seas grande vas a ser parte de muchas y no te vas a dar ni cuenta...
N: Si!?
S: Si, y vas a entender porque no te quiero contar ahora...






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Voluntad







Hoy no es el día doncella de tristes ojos. Da un paso atrás, pon tus miedos en el baúl y entiérralos a la sombra de aquel viejo roble.
Recupera tu tiempo, tus palabras... recuerda que nunca es tarde para volver a empezar. Suspira hondo y llora. Borra cada pagina con tus lagrimas y comienza a escribir una nueva historia.
Se que nadie merece lo que el destino te tenia preparado, pero no bajes la vista... míralo siempre a los ojos... hazle frente que no es tan poderoso como parece...

Se que el tiempo también es cruel, pero mas lo es si lo dejamos posarse sobre nuestros hombros.
No dejes que tus anhelos y sonrisa se esfumen en el aire; no importa cuan al borde del abismo camines. No dejes que la vida te gane, párate de frente, aliviana tu equipaje y sigue caminando... veras que pronto estarás segura y protegida del viento y la lluvia.

Cuando ese momento llegue disfrútalo y nunca olvides que tienes algo capas de hacerle frente a cualquier calamidad que se pose en tu camino: tu voluntad...






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Mantenía su recuerdo fuera del alcance de su alma mientras frotaba sus manos para quitarse el frío. Los chasquidos de la madera comenzaron a calentar el ambiente. La noche miraba indiferente mientras abría las trabas del estuche. Pronto la gente se fue arrimando al fuego de sus notas. Notas que avivan sus nudillos, que lloran con su alma y que se pierden en el viento...

Su velocidad iba en aumento, los acordes se transformaron en arpegios y los arpegios en escalas. Sus dedos danzaban entre las cuerdas mientras su corazón, viejo director de orquesta, iba entrando en calor.
La gente seguía acercándose, algunos solamente para calentarse, otros para verlo tocar, pero nadie por la fuerza de su música o el significado de sus notas.

Lentamente comenzó su viejo ritual, ritual que llevaba ya varios años, ritual que servia para abrir esa pequeña puerta trasera en su corazón... puerta por la que se escapan las miradas tristes, las lagrimas solitarias y los llantos desconsolados.
Escalas encadenadas entre acordes de virtuosismo amuraban sus lagrimas detrás de sus ojos. El ya no sentía frío, ya no le importaba el fuego... solo la música. Para el no hay lugar mas frío que su alma... y no hay mejor hoguera que su guitarra.

Pronto el sonido se vio ahogado por el silencio. El director bajo los brazos y sus dedos, perdidos, dejaron de moverse. Una ultima blanca, fugitiva, baja el telón dándole lugar al silencio. La gente comienza a irse. Gente que no entiende la música y que mira sin observar, sin sentir... gente que interpreta de la misma forma que un bebe interpreta los colores de un televisor... de la misma forma que un adulto pretende entender el amor leyendo libros de psicología.

Solo nuevamente se encontró. Solo con las brazas - restos muertos de una vida. Solo nuevamente con su amante de madera, solo nuevamente con su recuerdo... Simplemente solo... nuevamente...






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Fragmento de "Reflejos"







Empujo la puerta y se encontró con una habitación testada por la humedad y la oscuridad. Un olor a encierro y abandono inundo sus jóvenes sentidos.
Algo le decía que no tenía que entrar ahí pero de alguna manera, a pesar de su miedo a la oscuridad, se adentro sin pensarlo.
Cajones, cajas de cartón, papeles, libros y antiguos muebles eran algunos de los miles de cachivaches que aquel sótano albergaba. Una pequeña ventana dejaba pasar algunos rayos de sol mientras las correteadas de su pequeño hermano resonaban como martillazos sobre el viejo piso de madera.

De pronto un lamento apagado hiela su cuerpo. Se vuelve rápidamente pero lo único que ve es la puerta cerrándose a sus espaldas. Un escalofrió inundo su inmóvil cuerpo.
Desde muy chica había escuchado sonidos extraños desde el sótano pero nunca se había animado a bajar. Con la excusa de que el sótano estaba testado de fantasmas, su madre los había mantenido lejos de el durante años. Pero ahora que no estaba, nada le impedía hacerlo.

Trato de controlarse y siguió avanzando, de alguna manera los pasos de su hermano la mantenían centrada. A pesar de su tan temprana edad Maryan era una chica muy madura. Siempre había trabajado al compás de sus padres, sin ser ello un impedimento para continuar con sus estudios, tanto académicos como musicales.
Maryan tocaba el violocello desde los 4 años transformándose en la chica prodigio de la familia. Contaba ya con varios conciertos importantes en su haber sin haber llegado a cumplir todavía los 13 años.

El sonido del golpe de unas maderas cayendo contra el piso detuvo su corazón por un instante, solo para hacerlo latir salvajemente fracciones de segundo después. Volvió a girar su cuerpo y alcanzo a ver aquellas viejas fotos que su madre le había mostrado un caluroso día de verano, cuando todavía esperaba el regreso de su marido.
Otro grave lamento, esta vez tan poderoso que soplo sus rubios cabellos hacia atrás, hizo que el pánico se apoderara de ella por completo. Corrió hacia la puerta con toda su energía solo para notar que estaba trancada por fuera.

Un instante de silencio rondo en toda la casa. Los pasos de su pequeño hermano habían dejado de escucharse, también los ladridos del perro del vecino, ni siquiera el sonido de las hojas secas de los árboles danzando al compás del viento tenían lugar. Era como si el sonido viajara por otra dimensión.

Ella seguía con la nariz pegada a la puerta y su tierna manito aferrada al picaporte de aquella necia doncella de madera. Algo le decía que no volteara pero su joven escepticismo a lo sobrenatural la hizo voltear rápidamente solo para ver como el muy descompuesto cuerpo de su padre se acercaba lentamente a ella. Su rostro, impregnado en rabia y eléctricos pero lentos movimientos, hicieron que Maryan comenzara a gritar, pero no uno de esos grititos agudos que uno puede esperar de una chica de 12 años. El miedo había sacado una voz casi de adulto de sus jóvenes cuerdas vocales.

A medida que el cuerpo se acercaba podía ver como varias heridas de guerra se reflejaban en él. Un olor putrefacto había invadido por completo la habitación mientras él se seguía acercando, abriéndose camino violentamente entre las cosas.
Ella volvió a girar hacia la puerta mientras la golpeaba con ambos puños en espera de que alguien le abriera.
A su espalda los lamentos se hacían cada vez más intensos. Gritos guturales de dolor e ira prevenían ahora de todos lados. Sin voltear Maryan se encogió entre sus piernas y tapo sus oídos con sus manos, ya ensangrentadas de tanto golpear.
De pronto la puerta golpea sus piernas. Su pequeño hermano había escuchado sus gritos y había venido en su rescate.
Maryan se incorpora, da un paso hacia atrás para poder abrir la puerta y sale corriendo de ahí tomando a su hermano entre brazos a la pasada.
No había terminado de salir de la amplia ante-cocina cuando gira hacia atrás esperando ver aquella criatura a sus espaldas pero lo único que ve es la puerta abierta de un sótano abandonado por el tiempo.






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Malcom y el Firebird






A él siempre le habían gustado los motores. Pasaba horas estudiando aquellos viejos planos de su tío. Pistones, válvulas y cilindros parecía se lo único que de verdad lo apasionaba.

Recuerdo cuando pasaron casi toda la tarde desarmando la maquinaria de aquel viejo Chevy.
Su padre, que si bien no era mecánico bien se llevaba con las tuercas, había comenzado a desmontar el motor.
Dos gruesas cadenas cruzaban bajo el cárter para llegar a un rudimentario juego de poleas que colgaban de una de las vigas del techo.
Luego de desprender aquellos necios bulones que unían el motor al chasis y de quitar la innumerable cantidad de tuercas de la caja de cambios, comenzó a elevarlo con la ayuda de su hermano. Cuando alcanzaron la altura suficiente comenzaron a desplazarlo hacia una vieja mesa de madera que se encontraba a pocos metros del vehículo.

El metálico lamento de las cadenas golpeando contra el acero del motor y los cíclicos golpeteos de los rulemanes era el único sonido que se escuchaba en aquel olvidado galpón.
Apenas alcanzaron a ubicar el motor sobre la mesa cuando Malcom se acerco con una llave francesa en la mano: "¿Puedo ayudarlos padre?" pregunta el niño inquisitivamente.
Tanto el padre como su tío sabían que entendía de la materia por lo que no tuvieron ningún problema en asentar con la cabeza y asignarle una pequeña tarea.
Al día siguiente el motor está montado y ronroneando en la reluciente carrocería del Chevy.

Oh, sí! Siempre fue bueno para la mecánica. No había terminado de cumplir los 18 años cuando se compró su primer vehículo: un Pontiac Firebird del ’69.
Recuerdo lo contento que estaba cuando lo llevo a su casa. Ocho cilindros de 4 litros dispuestos en "V", 2 carburadores Webber de 2 bocas, 3 válvulas por cilindro y una caja de 4 velocidades asincrónicas eran le motivo de su orgullo.

Un año le tomo dejarlo "a su gusto": Llantas cromadas de 5 puntas, techo corredizo, vidrios polarizados negros y una reluciente águila de fuego sobre el capó eran algunas de las mejoras con las que contaba el Firebird. Poco tiempo después le agrego una toma de aire externa de 3 bocas directo al carburador y un dragón gris metalizado que se proyectaba desde el techo hasta el baúl, haciendo de aquel auto un motivo para girar a verlo.

Recuerdo la primera vez que me subí en él. Fue, ni más ni menos, en una de las varias “picadas” en las Malcom acostumbraba competir. Luego de varias invitaciones decidí ir a verlo correr.
Cuando llegue pude ver que la calle estaba cerrada y que varios vehículos estaban estacionados transversalmente de forma que ningún otro vehículo pudiera pasar.
Entre ellos el que más se destacaba era el de Malcom. Sin duda ya se había hecho de un nombre y, ni que hablar, que de varios billetes, también.
Un sin-fin de gente esperaba la primera carrera. Un kilómetro a más de 200 km/h era, sin duda, un buen motivo para mantener aquella comunidad entretenida.

Vi a Malcom desde lejos y lo salude. Apenas me vio me hizo unos ademanes para que me acercara.
Si padre y su tío estaban con él. También su novia y varios amigos.

Apenas comenzamos a charlar cuando un veterano grande y con aspecto de motoquero de los ’60 grita: "Smithson vs. Carphenter".
La gente se movió hacia la acera al unísono mientras los vehículos se depositaban en el punto de partida. El agitado y enérgico sonido de los motores hacían temblar el piso mientras una vasta bola de humo blanco salía de sus escapes. De pronto el agudo sonido de una chicharra hace que los dos vehículos salgan disparados a máxima velocidad. Pocos segundos después los perdí de vista entre el humo y la gente. 3 minutos más tarde ambos vehículos cruzan la línea de partida mientras la multitud aplaudía y silbaba a su favorito.

De pronto Malcom me invita a subir al Auto. Apenas entre al vehículo sentí su salvaje fuerza. Era como si el mismo auto te obligara a pisar su acelerador.
Un vasto parabrisas se posaba sobre la muy bien cuidada consola del vehículo mientras los varios relojes indicadores ubicados en la parte de arriba del tablero observan al conductor.






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Nostalgias






Hoy me visito un amigo, hacia tiempo que no pasaba. Apenas llego nos pusimos a charlar, pero no esas charlas vanas, nos pusimos a charlar de temas que me tocaban. No hablaba de tonterías, eso era bueno, me conocía bien todavía.
Le refresque mi historia y le conté todo acerca de ese periodo en que el no había estado. Le conté de mis amores, de mis desengaños. Le conté de mis proyectos, de mi nueva vida pero el parecía conocer, de ante mano, todo lo que yo de decía.

El me contó donde había estado, pero dio muchas vueltas para decir poco. Me contó que me extrañaba pero que no quería venir por acá mientras yo este ocupado.
Asentí con la cabeza, había estado muy ocupado todo este tiempo. Muchos fueron los proyectos que emprendí. Comencé a mudarme, empecé mi propio negocio, continué con mis estudios mientas me dividía para seguir haciendo eso que yo siempre hacia: escribir.

Es raro, pensé, nunca me sentí solo todo ese tiempo y sin embargo el no estuvo ahí. Recordé también que deje de lado mi familia, incluso a la mujer que amaba. Me reconforte pensando que aun estaban a mi lado y que me querían, lo cual habla muy bien de la originalidad de sus sentimientos hacia mí.

Un silencio invadió la habitación, pero no un silencio incomodo, un silencio calido y necesario. Nos miramos a los ojos frente a frente. De pronto el comenzó a parecerse a ella; a mi madre. Mire de vuelta y ahí estaba el pero pronto se desvaneció y vi a mi padre. El seguía mirándome fijo, pero, nuevamente, el yo no era el, era ella: mi amada esposa y madre de mis hijos.

Sonreí. Le conté lo que me había pasado. El me miro y con una condescendiente sonrisa me pregunto: te sorprende?
Lo mire fijo, no entendía el porque de su pregunta, pero mucho menos entendía su reacción, o su respuesta. Nuevamente tuve la sensación que ya sabia todo lo que le había contado. Mas aun: tenia la sensación que sabría hasta lo que iba a decir… y, porque no, hasta lo que pensaba.
Me miro a los ojos y dijo: Recuerda que siempre que todas las personas que verdaderamente amas viven dentro de ti.

De la otra habitación escucho, de pronto, las risotadas de mis hijos. Estaban jugando a policías y ladrones. Me perdí un tiempo en sus correteos, en sus manitos y sus nerviosas risas. Dieron unas vueltas por el living donde estábamos nosotros y salieron rápidamente. “Te atrapare, te atrapare” se escuchaba desde lejos.

De pronto, cobre la conciencia. Me había perdido entre mi cariño hacia ellos. Gire mi cabeza y veo que el no estaba. Sonreí nuevamente, me levante y deje sobre la mesa unos viejos escritos que sostenía en mis manos. Fui a la cocina y abrasé muy fuere a mi esposa y, mientras los chicos jugaban afuera a la luz del poniente sol, hicimos el amor.

Recordé cuanto extrañaba sentir su piel cerca de la mia, recode cuanto extrañaba su respiración en mi oído, pero por sobre todo recode cuanto amaba su mirada.
Me desvanecí en mis recuerdos, en aquellos jóvenes días, en aquellos días en que la conocí. Recode cuanto amaba quien era, sus principios y valores. Valores esenciales que siempre admire en las personas. Valores que veía en mis padres y que luchaba por hacer propios.

Pronto entendí que no había estado hablando con mi amigo, que había estado hablando con su recuerdo, con mis viejos, con mi esposa, con mis hijos. Todos transformados en su imagen. Con la proyección de mi subconsciente hacia todo lo que amo. Entendí que había estado horas hablando conmigo mientras escribía, mientras hacia aquello que amo.






[WaGo]

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Conferencia de Steve Jobs



Texto de la conferencia que dio Steve Jobs, Director Ejecutivo de Apple Computer y Pixar Animation Studios, el 12 de Junio de 2005 en la Ceremonia de Graduación -Commencement- de Stanford.



Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros, en vuestra iniciación, en una de las mejores universidades del mundo. Nunca me gradué. A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.

La primera historia versa sobre cómo se conectan los puntos.

Dejé Reed College después de los seis primeros meses, pero después seguí por allí por libre otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo de veras. Entonces, ¿por qué lo dejé?
Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una titulada universitaria joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer. Solo que cuando aparecí decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a media noche preguntando: "Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?" "Por supuesto", dijeron. Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día iría a la universidad.

17 años más tarde realmente fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora los estaba gastando en mi matrícula. Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo. Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien. En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado. En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban, y comencé a meterme en las que parecían interesantes.

No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del depósito para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna. Me encantaba. Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.

Os daré un ejemplo: en aquella época el Reed College ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía. Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre combinaciones de letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante.

Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, volvió a mí. Y diseñamos el Mac con todo dentro. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni tipos con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen. Por supuesto que era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase. Pero era muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.

Otra vez: no se pueden conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo - tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.




Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.

Tuve suerte - supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados. Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación - el Macintosh - un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30. Y me despidieron. ¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado? Bueno, mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a divergir, y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte. Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria. Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido, y fue devastador.

Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores - que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard [de Hewlett Packard] y Bob Noyce [inventor del circuito integrado, Intel], e intenté disculparme por haberla fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle [Silicon Valley]. Pero algo comenzó a abrirse paso en mí - aún amaba lo que hacía. El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo.

No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida.

Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, regresé a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.

Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes. El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideráis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hacéis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis. No os conforméis.




Mi tercera historia es sobre la muerte.

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: "Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón". Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: "Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?" Y si la respuesta era "No" durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo - las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso - se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir al corazón.

Hace casi un año me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un barrido a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable, y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir prepárate a morir. Significa intentar decirle a tus hijos todo lo que ibas a contarles en los próximos diez años en unos pocos meses. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.

Viví todo un día con ese diagnóstico. Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células al microscopio los médicos comenzaron a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía. Me operaron, y ahora estoy bien.

Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual:

Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo sois vosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto.

Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro. No os dejéis atrapar por el dogma - que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Menlo Park, y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google: era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos.

Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número. Fue a mediados de los 70, y yo tenía vuestra edad. En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte haciendo dedo si fueseis así de aventureros. Bajo ella estaban las palabras: "Sigue hambriento. Sigue alocado". Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado. Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando os graduáis para comenzar de nuevo, os deseo eso.

Seguid hambrientos. Seguid alocados.

Muchísimas gracias a todos.






[WaGo]

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